jueves, 29 de julio de 2010

Manon



Hasta ahora todas las óperas que vimos fueron cantadas en italiano, excepto unos fragmentos de Carmen que vimos en la primer reunión, escuchamos óperas escritas por dos italianos, un austríaco y un alemán que se naturalizó inglés, pero siempre estuvieron cantadas en italiano. Algo que ya de por sí habla del lugar preeminente que tiene Italia en la historia de la ópera, y muy especialmente en los dos primeros siglos de la misma. Pero ya casi desde el comienzo de esa historia hubo un pais, y por mucho tiempo sólo uno, que hizo valer su ópera nacional ante la influencia italiana: Francia. No sólo eso, da dramaturgia francesa fue la principal influencia en la creación de la ópera seria italiana del siglo XVIII, de la cual vimos un ejemplo con Giulio Cesare, de Handel. La francesa es entonces la más antigua tradición operística después de la intaliana.

Julesa Massenet (1842-1912) fue un compusitor inmensamente popular en vida, por lejos el más famoso músico francés de su época para sus contemporáneos. Desde ya mucho más famoso que otro músico, entonces más bien oscuro y que ahor apreciamos mucho más: Claude Debussy (1862-1918)

Manon es la ópera más célebre de Massenet y una de las óperas más representadas en su momento, y aún hoy una ópera muy amada por los cantantes y por el público (no tanto por los críticos musicales). Aquí va una de las escenas del segundo acto, cuando Manon está a punto de separarse del Caballero Des Grieux. ¡Con subtítulos en castellano!

Encuentros de ópera - Agosto


jueves, 1 de julio de 2010

La ci darem la mano

Y, la cosa viene complicada para el amor en Don Giovanni. Él, como ya dijimos, sólo se ama a sí mismo y a su catálogo. Donna Elvira lo ama a él con un amor obstinado y sin ninguna esperanza. Don Ottavio ama a Donna Anna, pero está claro que nunca logrará ocupar en la su vida el lugar que dejó vacante el padre... ni el lugar que a pesar de todo ocupó Don Giovanni. Zerlina termina reconciliándose con Masetto, pero estuvo a un tris de sucumbir a la seducción de Don Giovanni, solo la aparición de Donna Elvira lo evitó.

En el archivo adjunto va La ci darem la mano, el famoso dúo en el cual Don Giovanni, con palabras bellas y mentirosas, intenta (y logra) seducir la Zerlina. Cantan Bryn Terfel y Hei-Kyung Hong.

martes, 29 de junio de 2010

Don Giovanni

Don Giovanni, ossia il dissoluto punito. Don Juan, o sea el disoluto castigado, es el nombre del dramma giocoso, la segunda de las tres óperas que crearon Mozart y Da Ponte. Antes Las bodas de fígaro, después Cossì fan tutte. El consenso general se inclina a considerar a Don Giovanni la cumbre de las tres, la "ópera de las óperas" la llamaba nada menos que Richard Wagner (alguien que ciertamente tenía autoridad para hablar de ópera). Mis preferencias están repatidas entre las otras dos, particularmente me inclino por Così fan tutte, que tendremos el gusto de ver más adelante.Dramma giocoso, si bien dicen los estudiosos que tenía en la época el sentido de comedia, si lo tomamos literalmente se presta perfectamente para caracterizar esta ópera, que teniendo mucho de comedia, no deja de ser finalmente un drama.

Todo en ella gira al rededor de la fasciante figura del Don Juan, el seductor, el blasfemo, el burlador, ¿el enamorado de las mujeres? No creo, en mi opinión Don Giovanni sólo ama su catálogo, aquel en el que va anotando sus conquistas, que ya superan las mil ochocientas.La ópera arranca con una de las piezas más hermosas e impresionantes de Mozart, la obertura, que nos hace escuchar desde el comienzo la música de la última escena, aquella en la cual el il Commendatore que asesinó al inicio viene a buscarlo.

En el archivo adjunto va en la versión de Wilhelm Furtwängler dirigiendo la orquesta filarmónica de Viena en le festival de Salzburgo de 1949. El régiseur para esa puesta de Don Giovanni fue Herbert Graf, al cual los psicoanalistas conocen como Juanito, un chico con fobia a los caballos cuyo padre, el musicólogo Max Graf era uno de los asistentes de la sociedad de los miércoles.

Jorge.

martes, 8 de junio de 2010

Sola,perduta,abbandonata



Manon, aquí interpretada por la extraordinaria soprano rusa Galina Vishnévskaya, apenas puede sostenerse en su huida por el desierto, las llanuras de Luisiana. Agotada y con fiebre, arde de sed y le pide a Des Grieux que trate de encontrar agua. Canta entonces el aria más famosa de la ópera: sola, perduta, abbandonata. El más absoluto desamparo otra vez, como lo vimos en Butterfly. Manon se muere y se muere mal, demasiado joven, sin tiempo para reconciliarse con su vida. Se muere con remordimientos, lamentando su "funesta belleza". No creo que se síenta abandonada por Des Grieux, él está siempre a su lado y ella lo sabe. No, creo que su abandono es mucho más radical, que se siente abandonada por Dios.

domingo, 6 de junio de 2010

El abate Prévost

El abate Prévost por Georg Friedrich Schmidt, 1745

Antoine François Prévost, llamado d'Exiles (Hesdin, Artois, 1 de abril de 1697 - Chantilly, 25 de noviembre de 1763), más conocido por su título eclesiástico de Abbé Prévost, fue un novelista, historiador y traductor francés.
Fue uno de esos típicos personajes que produjo el silgo XVIII: clérigo, libertino, aventurero, hombre de letras, traductor, seductor. Alguien de la misma estirpe que un Casanova o un Lorenzo Da Ponte. Fue un autor muy prolífico y un gran conocedor de la lengua y cultura inglesas, además de haber traducido numerosas obras del inglés al francés. Gran conocedor y amante de las mujeres. Su obra más importante son las Mémoires et aventures d’un homme de qualité qui s’est retiré du monde (Memorias y aventuras e un hombre de calidad que se retiró del mundo), en cuyo séptimo volumen se haya la obra que le garantizaría la posteridad: Histoire du Chevalier des Grieux et de Manon Lescaut, la Historia del Caballero des Grieux y de Manon Lescaut. El libro fue inmensamente popular desde el momento de su publicación, en 1731. Fue condenado dos veces en Francia por considerarse escandaloso, en 1733 y en 1735, pero eso no impidió, por supuesto, que siguieran circulando innumerables ediciones piratas. Prévost lo vuelve a publicar en 1753 con el título con el que ahora la conocemos, Manon Lescaut. En esa edición bajó el tono de alguos episodios y introdujo más discursos morales... ¡En fin!, a esa altura habia vuelto a ser eclesiástico.