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martes, 8 de junio de 2010
Sola,perduta,abbandonata
Manon, aquí interpretada por la extraordinaria soprano rusa Galina Vishnévskaya, apenas puede sostenerse en su huida por el desierto, las llanuras de Luisiana. Agotada y con fiebre, arde de sed y le pide a Des Grieux que trate de encontrar agua. Canta entonces el aria más famosa de la ópera: sola, perduta, abbandonata. El más absoluto desamparo otra vez, como lo vimos en Butterfly. Manon se muere y se muere mal, demasiado joven, sin tiempo para reconciliarse con su vida. Se muere con remordimientos, lamentando su "funesta belleza". No creo que se síenta abandonada por Des Grieux, él está siempre a su lado y ella lo sabe. No, creo que su abandono es mucho más radical, que se siente abandonada por Dios.
domingo, 6 de junio de 2010
El abate Prévost
El abate Prévost por Georg Friedrich Schmidt, 1745
Antoine François Prévost, llamado d'Exiles (Hesdin, Artois, 1 de abril de 1697 - Chantilly, 25 de noviembre de 1763), más conocido por su título eclesiástico de Abbé Prévost, fue un novelista, historiador y traductor francés.
Fue uno de esos típicos personajes que produjo el silgo XVIII: clérigo, libertino, aventurero, hombre de letras, traductor, seductor. Alguien de la misma estirpe que un Casanova o un Lorenzo Da Ponte. Fue un autor muy prolífico y un gran conocedor de la lengua y cultura inglesas, además de haber traducido numerosas obras del inglés al francés. Gran conocedor y amante de las mujeres. Su obra más importante son las Mémoires et aventures d’un homme de qualité qui s’est retiré du monde (Memorias y aventuras e un hombre de calidad que se retiró del mundo), en cuyo séptimo volumen se haya la obra que le garantizaría la posteridad: Histoire du Chevalier des Grieux et de Manon Lescaut, la Historia del Caballero des Grieux y de Manon Lescaut. El libro fue inmensamente popular desde el momento de su publicación, en 1731. Fue condenado dos veces en Francia por considerarse escandaloso, en 1733 y en 1735, pero eso no impidió, por supuesto, que siguieran circulando innumerables ediciones piratas. Prévost lo vuelve a publicar en 1753 con el título con el que ahora la conocemos, Manon Lescaut. En esa edición bajó el tono de alguos episodios y introdujo más discursos morales... ¡En fin!, a esa altura habia vuelto a ser eclesiástico.
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