miércoles, 23 de febrero de 2011

Bruno Benedetti Michelangeli interpreta el scherzo de la sonata Nro 12, op 26, de L. van Beethoven

El comienzo del scherzo de la sonata Nro. 12 de Ludwig van Beethoven. Lamentablemente no puedo encontrar la segunda parte, pero vale la pena este fragamento interpretado por el gran Arturo Benedetti Michelangeli.

domingo, 20 de febrero de 2011

Mozart: sinfonía 41 K 551 - Menuetto

Si bien la palabra scherzo se venía usando desde el siglo XVII, tal como lo conocemos es una invención específicamente beethoveniana. Viene a ocupar el lugar del minué de Haydn y de Mozart, y concerva de éste ultimo algunas características formales y el compás ternario. En general, ya que como estamos hablando de arte y no de dogmas, nada es tan rígido, para todo hay excepciones.
Aquí podemos escuchar el tan bello minué de la última sinfonía de Mozart, la Nro. 41, en do mayor. Jeffrey Tate dirige la Orquesta inglesa de cámara.

domingo, 13 de febrero de 2011

Haydn, tema con variaciones sobre "Dios salve al emperardor Francisco"

Un bellísimo ejemplo de variaciones escritas por el gran Joseph Haydn (1732-1809). Un importante teórico de la música contemporáneo, Gerorg Joseph Vogler (1749-1814) escribió que Haydn "fue el primer hombre que nos enseñó variaciones y cómo extenderlas a todos los instrumentos". Esto, dicho por un lúcido intelectual, nos da una idea del peso de Haydn en la conformación de los modelos clásicos. El tema sobre el que se basan las variaciones es el de un himno al emperador, "Got erhalte Franz der Kaiser", "Dios salve al emperador Francisco". Estas variaciones constituyen el segundo movimiento, el lento, del cuarteto op. 76 Nro. 3, que por este movimiento es conocido como cuarteto del Emperador.
La primera variación, como podrán notar, es sólo para los dos violines, estando la melodía a cargo del segundo. En la segunda variación es el cello el que tiene a su cargo la melodía, que en la tercera pasa a la viola. La cuarta y última variación es una suerte de apoteosis.

sábado, 12 de febrero de 2011

Mozart: 12 Variations "Ah, vous dirai-je, maman" KV 265 (Clara Haskil)

Excelente este enlace para ir entrando en clima para el encuentro del próximo martes, familiarizándose con el género variación. Es un ejemplo muy sencillo (pero no por eso menos bello) de Mozart, en el que además los que se den una idea pueden seguir la música en la partitura, que alguien muy generosamente se tomó el trabajo de subir. Toca la gran, gran Clara Haskil. Noten como la estructura del tema, y de las variaciones, consta de dos frases, digamos A y B, que se repiten, lo que da un esquema AABB, que se repite en cada variación.

lunes, 7 de febrero de 2011

Evgeny Kissin toca las 32 variaciones en do menor, segunda parte.

Evgeny Kissin toca las 32 variaciones en do menor, primera parte.

Evgeny Kissin toca una obra de 1806 que por razones que desconozco no fue incluída por Beethoven entre sus obras catalogadas. No son, como erróneamente indica la entrada de youtube, las variaciones op. 32, sino 32 variaciones en do menor, WoO (sigla alemana que significa "obra sin opus") 80. Se caracterizan por tener un tema muy corto, de sólo 8 compases, del cual Beethoven saca las 32 variaciones. Dada la extensión de la obra va dividida en dos entradas.

jueves, 27 de enero de 2011

El testamento de Heligenstadt

El testamento de Heligenstad es un conmovedor documento que Beethoven escribe en 1802, cuando dolorosamente va tomando conciencia de lo incurable de su sordera. Es un testamento a favor de sus dos hermanos, aunque curiosamente en cada lugar donde debía figurar el nombre de Johann aparece el espacio en blanco, sin que se sepa exactamente por qué. Es posible, dicen, los historiadores, que no estuviera seguro de cuál era el nombre completo de su hermano. Otros creen que es un testimonio de su ambvilancia hacia ese hermano. El testamento fue encontrado entre los papeles de Beethoven después de su muerte. Probablemente nunca se lo haya mostrado a nadie. Sus amigos Anton Felix Schlindler y Stephan von Breuning lo publicaron seis meses después de la muerte del compositor, en octubre de 1827.

Para mis hermanos Carl y….... (Johann) van Beethoven:
¡Oh, hombres que me juzgáis cruel, testarudo o misántropo! ¡Cuán equivocados estáis! Desde mi infancia, mi corazón y mi mente estuvieron inclinados hacia el tierno sentimiento de bondad. Aún a realizar grandes actos estuve siempre dispuesto, pero, reflexionad que hace ya seis años en los que me he visto atacado por una dolencia incurable, agravada por médicos insensatos, estafado año tras año con la esperanza de una recuperación, y finalmente obligado a enfrentar el futuro una enfermedad crónica (cuya cura llevará años, o tal vez sea imposible); nacido con un temperamento ardiente y vivo, hasta inclusive susceptible a las distracciones de la sociedad, fui obligado temprano a aislarme, a vivir en soledad.



Cuando en algún momento traté de olvidar, ¡oh, cuan duramente fui forzado a reconocer la triste experiencia renovada de mi enfermedad! Y aun entonces, era imposible para mi, decirle a los hombres: ¡habla mas fuerte, grita, porque estoy sordo! ¡Ah! Como era posible que yo admitiera tal flaqueza en un sentido que en mi debiera ser mas perfecto que en otros, un sentido que una vez poseí en la mas alta perfección, una perfección tal como pocos en mi profesión disfrutan o han disfrutado –Oh, no puedo hacerlo, entonces perdonadme cuando me veáis retirarme cuando yo me mezclaría con vosotros con agrado, mi desgracia es doblemente dolorosa porque forzosamente ocasiona que sea incomprendido. Para mi no puede existir la alegría de la compañía humana, ni los refinados diálogos, ni las mutuas confidencias, solo me puedo mezclar con la sociedad un poco cuando las mas grandes necesidades me obligan a hacerlo. Debo vivir como un exilado, si me acerco a la gente un ardiente terror se apodera de mi, un miedo de que puedo estar en peligro de que mi condición sea descubierta.



Así ha sido durante el año pasado que pasé en el campo, ordenado por mi inteligente medico, a descansar mi oído tanto como fuera posible, en esto coincidiendo por mi natural disposición, aunque algunas veces quebré la regla, movido por mi instinto sociable, pero ¡que humillación, cuando alguien se paraba a mi lado y escuchaba una flauta a la distancia, y yo no escuchaba nada, o alguien escuchaba cantar a un pastor, y yo otra vez no escuchaba nada! Estos incidentes me llevaron al borde de la desesperación, un poco mas y hubiera puesto fin a mi vida – solo el arte me sostuvo, ah, parecía imposible dejar el mundo hasta haber producido todo lo que yo sentía que estaba llamado a producir. Y entonces soporté esta existencia miserable – verdadera mente miserable, una naturaleza corporal hipersensible a la que un cambio inesperado puede lanzar del mejor al peor estado – ¡Resignación! – Esta dicho que ahora debo elegirla para que me guíe, así lo he hecho, espero que mi determinación permanecerá firme para soportar hasta que a las inexorables parcas les plazca cortar el hilo. Tal vez mejoraré, tal vez no, estoy preparado. Forzado ya a mis 28 años a volverme un filósofo, oh, no es fácil, y menos fácil para el artista que para otros –



Ser Divino, Tu que miráis dentro de lo profundo de mi alma, Tu sabes, Tu sabes que el amor al prójimo y el deseo de hacer el bien, habitan allí. Oh, hombres, cuando algún día leáis estas palabras, pensad que habéis sido injustos conmigo, y dejad que se consuele el desventurado al descubrir que hubo alguien semejante a él, que a pesar de todos los obstáculos de la naturaleza, igualmente hizo todo lo que estuvo en sus manos para ser aceptado en la superior categoría de los artistas y los hombres dignos.
Ustedes, mis hermanos Carl y ……, tan pronto cuando este muerto, si el Dr. Schmidt aun vive, pídanle en mi nombre que describa mi enfermedad y guarden este documento con la historia de mi enfermedad de modo que en la medida de lo posible, al menos el mundo se reconcilie conmigo después de mi muerte. Al mismo tiempo los declaro a los dos, como herederos de mi pequeña fortuna (si puede ser llamada de esa forma), divídanla justamente, acéptense y ayúdense uno al otro, cualquier mal que me hayáis hecho, lo sabéis, hace tiempo que fue olvidado. A ti, hermano Carl te doy especialmente las gracias por el afecto que me has demostrado últimamente. Es mi deseo que vuestras vidas sean mejores y mas libres de preocupación que la mía, recomendad la virtud a vuestros hijos, esta sola puede dar felicidad, no el dinero, hablo por experiencia. Solo fue la virtud que me sostuvo en el dolor, a esta y a mi arte solamente debo el hecho de no haber acabado mi vida con el suicidio – Adiós, y quiéranse uno al otro – Agradezco a todos mis amigos, particularmente al Príncipe Lichnowsky y al Profesor Schmidt – Deseo que los instrumentos del Principe L, sean conservados por uno de ustedes, pero que no resulte una pelea de este hecho, si pueden serviros de mejor fin, véndanlos, me sentiré contento si puedo seros de ayuda desde la tumba.



Con alegría me acerco hacia la muerte – si esta llega antes de que tenga la oportunidad de mostrar todas mis capacidades artísticas, habrá llegado demasiado temprano, no obstante, mi duro destino y probablemente desearé que hubiera llegado mas tarde – pero aun así estaré satisfecho, no me liberará entonces de mi interminable sufrimiento? Vengas cuando vengas, te recibiré con valor- Adiós y no me olvidéis completamente cuando este muerto, merezco eso de ustedes, habiendo yo pensado en vida tantas veces acerca de cómo hacerlos felices, sedlo -
HeiglnstadtOctubre 6, 1802
Ludwig van Beethowen



Asi pierdo -¡qué dolorosamente!- la dulce esperanza que me acompañó hasta ahora de verme curado, siquiera relativamente. Como se marchitan las hojas en el otoño, la esperanza se marchitó para mí. Me voy de aquí, tal como llegué, o empeorado todavía, pues he perdido el valor que me animaba a veces, en algunos bellos días de verano. ¡Oh, Providencia, permite que siquiera un día puro de alegría me ilumine aún! ¡Hace tanto tiempo que es ajeno para mí el eco de la verdadera dicha! ¿Cuándo, ¡oh divinidad¡ podré sentirla de nuevo en el templo de la Naturaleza y en la Humanidad? ¿Nunca? ¡Oh, no, sería demasiado cruel!